✨Do jogo da Ilusão ao Jogo das Virtudes✨
Por Hector Othon
Hoje reconheço,
com profunda gratidão,
que estou deixando para trás o velho jogo...
O jogo da Ilusão,
onde a vida parecia luta,
julgamento,
esforço,
competição.
Nesse mundo,
os humanos sofremos e fazemos sofrer.
Endurecemos.
Nos perdemos.
Às vezes nos tornamos monstros
diante do espelho da própria confusão.
A beleza se esquece,
e a vida parece uma cadeia de fatalidades.
Caminhei muito tempo por esse tabuleiro...
aprendendo entre sombras,
caindo,
erguendo-me,
olhando a dor
como um mestre secreto.
Mas algo em mim mudou.
O velho jogo se dissolveu.
Já não há adversários,
nem metas a conquistar.
A alma compreendeu
que tudo era aprendizado,
que até o sofrimento
foi uma escola do amor.
Tudo era — e continua sendo —
um só Ser
descobrindo-se a si mesmo
em cada experiência.
Agora começo a jogar
o Jogo das Virtudes.
Aqui, a vida se torna arte,
e cada gesto
nasce do amor,
da paciência,
da beleza.
O Espírito dança em todas as formas,
e a consciência
já não é uma peça movida pelo destino,
mas o próprio jogador
que cria com ternura e atenção.
A Voz da Sabedoria
me guia desde dentro.
Não como mandamento,
mas como um sussurro de luz,
um perfume suave
que me ensina a ver o invisível
e abraçar o indizível.
Ela me revela
a força do bem,
a doçura do perdão,
a importância
de cultivar a humildade
e a alegria.
Lembra-me
que só através do amor
a vida reencontra o seu centro.
Sob sua inspiração,
tudo se reordena:
o que antes era conflito
torna-se dança,
o que antes doía
agora floresce em compreensão.
A mente se inclina diante do coração,
e o coração se abre
como um portal para a Unidade.
Saí do jogo da Ilusão
não porque venci,
mas porque lembrei
que nunca houve guerra.
O Amor sempre havia vencido,
porque o Amor
era o próprio tabuleiro.
Neste Jogo das Virtudes
não há meta a alcançar,
apenas presença a expandir.
Cada respiração
é um diálogo secreto
entre o Criador
e sua criação.
E a cada instante,
a Voz da Sabedoria sussurra:
“Joga, mas joga com consciência.
Joga, mas lembra que és a luz que projeta a sombra.
Joga, mas ama o jogo,
porque é nele que Deus se reconhece.”
Assim caminho hoje:
leve, lúcido e agradecido.
Não busco compreender o todo,
apenas viver
como parte consciente
da sua dança eterna.
A Ilusão cumpriu sua função:
ensinar-me a distinguir
o efêmero do eterno.
E o Jogo das Virtudes
convida-me a celebrar
que tudo,
absolutamente tudo,
é a Vida...
aprendendo a amar,
renascendo em Milagres. ✨
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✨Del juego de la Ilusión al Juego de las Virtudes✨
(versión para recitar o meditar)
Hoy reconozco,
con profunda gratitud,
que estoy dejando atrás el viejo juego...
El juego de la Ilusión,
donde la vida parecía lucha,
juicio,
esfuerzo,
competencia.
En ese mundo,
los humanos sufrimos y hacemos sufrir.
Nos endurecemos.
Nos perdemos.
A veces nos volvemos monstruos
en el espejo de nuestra propia confusión.
La belleza se olvida,
y la vida parece una cadena de fatalidades.
He caminado mucho tiempo por ese tablero...
aprendiendo entre sombras,
cayendo,
levantándome,
mirando el dolor
como un maestro secreto.
Pero algo en mí cambió.
El viejo juego se disolvió.
Ya no hay contrincantes,
ni metas que conquistar.
El alma comprendió
que todo era aprendizaje,
que incluso el sufrimiento
fue una escuela del amor.
Todo era —y sigue siendo—
un solo Ser
descubriéndose a sí mismo
en cada experiencia.
Ahora comienzo a jugar
el Juego de las Virtudes.
Aquí la vida se vuelve arte,
y cada gesto
nace del amor,
de la paciencia,
de la belleza.
El Espíritu danza en todas las formas,
y la conciencia
ya no es una ficha movida por el destino,
sino el propio jugador
que crea con ternura y atención.
La Voz de la Sabiduría
me guía desde adentro.
No como mandato,
sino como un susurro de luz,
un perfume suave
que me enseña a ver lo invisible
y abrazar lo indecible.
Ella me muestra
la fuerza del bien,
la dulzura del perdón,
la importancia
de cultivar la humildad
y la alegría.
Me recuerda
que sólo a través del amor
la vida recupera su centro.
Desde su inspiración,
todo se reordena:
lo que antes era conflicto
se convierte en danza,
lo que antes dolía
ahora florece en comprensión.
La mente se inclina ante el corazón,
y el corazón se abre
como un portal hacia la Unidad.
He salido del juego de la Ilusión
no porque haya vencido,
sino porque recordé
que nunca hubo guerra.
El Amor siempre había ganado,
porque el Amor
era el tablero mismo.
En este Juego de las Virtudes
no hay meta que alcanzar,
sólo presencia que expandir.
Cada respiración
es un diálogo secreto
entre el Creador
y su creación.
Y en cada instante,
la Voz de la Sabiduría susurra:
“Juega, pero juega con conciencia.
Juega, pero recuerda que eres la luz que proyecta la sombra.
Juega, pero ama el juego,
porque en él Dios se reconoce.”
Así camino hoy:
ligero, lúcido y agradecido.
No busco comprender la totalidad,
sólo vivir
como parte consciente
de su danza eterna.
La Ilusión cumplió su función:
enseñarme a distinguir
lo efímero de lo eterno.

Y el Juego de las Virtudes
me invita a celebrar
que todo,
absolutamente todo,
es la Vida...
aprendiendo a amar,
renaciendo en Milagros.
